Madrid- the city of lifetime experiences, by Boróka Erdélyi/ Madrid, la ciudad de experiencias inolvidables, por Boróka Erdélyi

Although it was only a four-day-long trip, I’’m facing difficulties when I have to pick the most important experiences we had during this time. There’ are so many of them!

I guess I should start at the beginning.When I sat down to write a list of the things I should put in my luggage, I coulWorking at schooldn’’t really believe I was going to Madrid. Next morning, as I got up at 3.a.m. , it seemed even more unrealistic. But when our plane took off, suddenly I realised: it was true, I was going there!!! Due to the early wake-up call, I fell asleep during the flight, in spite of all the excitement. But when we finally landed in Spain, I didn’’t feel sleepy any longer. Fortunately. Because from that moment, my life was full of activity, fun , beautiful places to see and wonderful people to make friends with, so I wouldn’’t have had too much time to sleep anyway… Our hosts arrived, and although they saw us for the very first time, they greeted us with hugs and friendly smiles. „Welcome”- they not only told you this word, but made you feel it in your heart too. After a short sight-seeing tour around the city center- which was our hosts’ own idea, organised by them, not their teachers-, we went home, had lunch and some time to relax.Then in the afternoon we got together and spent some time with our new Spanish friends. The great thing about this was that we were treated as a part of their team, not like a foreigner. Everybody was as nice and welcoming as possible. We arrived a bit late at the meeting point, but nobody got angry about it- neither that time, nor later, when it happened again and again… The dinner in Topolino restaurant with all the Comenius students and teachers was the icing on the cake.

The next days were equally colourful and enjoyable. I just couldn’’t decide which was more amazing: the beauty of Madrid or the kindness of the Spanish. I was taking photos, laughing, chatting with people from different countries, walking a million kilometres every day and doing my best to see, hear, taste and try everything, although I knew it was impossible to do so in four days. We worked together on our topics, made plans for the EU-week in our schools- we heard so many times how important helping one another was. But now we could figure it out for ourselves what it really meant.

We went on scavenger hunts, visited the Royal Palace and the Real Madrid stadium, saw some of the masterpieces in Prado museum, took photos of the magical sunset at an ancient Egyptian temple and all thGood-byes at the airporte historical or modern buildings and squares of Madrid. We ate typical Spanish dishes, like tortilla, churros with chocolate, paella and all kinds of seafood. We bought postcards and souvenirs in many shops, rowed on a lake in El Retiro park, and met and made friends with people from all around Europe.

On the last day my host took me to the cablecar and we went for a walk in Casa de Campo, a huge park with a forest, then I got to see the beautiful river of Madrid. They used even the last few hours to show us something of the city they are so proud of- which I can understand completely. And soon we had to go to the airport.…

I’’m sure I will never forget my stay in Madrid. I will always remember how much fun I had, and how friendly, open-hearted and lovely everybody was; my host and his family, the girl I got to know in Prado, the teachers and all students from either Spain or other countries. Especially to my teacher, but to all the people who made this fantastic trip possible: from the bottom of my heart, thank you. We are looking forward to seeing you all in Wales and later in Hungary.

Aunque este viaje sólo duró cuatro días, me resulta muy difícil elegir las experiencias más importantes de esos días. ¡Hay tantas!

Supongo que debería empezar por el principio. Cuando me senté a escribir una lista de las cosas que debería incluirIn front of the Royal Theatre en mi equipaje, realmente no me podía creer que fuera a ir a Madrid. A la mañana siguiente, como me levanté a las 3 de la mañana, todavía parecía menos real. Pero cuando nuestro avión despegó, de repente me di cuenta: ¡Era verdad, iba allí! Al haberme despertado tan pronto me quedé dormida durante el vuelo, a pesar de todo el nerviosismo. Pero cuando finalmente aterrizamos en España, ya no tenía sueño. Afortunadamente. Porque a partir de ese momento mi vida estuvo llena de actividad, diversión, bonitos lugares que ver y un montón de gente maravillosa de la que hacerse amigo, así que en cualquier caso tampoco hubiera tenido mucho tiempo para dormir. Llegaron nuestros anfitriones, y aunque era la primera vez que nos veían, nos saludaron con abrazos y sonrisas amistosas. Bienvenida – no sólo te decían esta palabra, sino que también te hacían sentirlo de corazón.

Después de una breve visita al centro de la ciudad – una idea de nuestros anfitriones, organizada por ellos, no por sus profesores-, fuimos a casa, comimos y descansamos un rato. Por la tarde nos juntamos y pasamos tiempo con nuestros nuevos amigos españoles. Lo mejor fue que nos trataban como parte de su grupo, no como extranjeros. Todo el mundo era de lo más simpático y acogedor. Llegamos un poco tarde al punto de encuentro, pero nadie se enfadó -ni esa ni ninguna de las otras veces que pasó. La cena en el Topolino con todos los alumnos y profesores Comenius fue la guinda del pastel.

Los demás días fueron igual de coloridos y divertidos. No puedo decir qué es más increíble: la belleza de Madrid o la amabilidad de los españoles. Estuve haciendo fotos, riendo, charlando con gente de distintos países, caminando millones de kilometros e eintentando ver, oír, saborear y probarlo todo, aunque sabía que era imposible hacerlo en cuatro días. Trabajamos en nuestros temas, planificamos la semana de Europa en nuestros colegios – oímos tantas veces lo importante que es ayudarnos los unos a los otros. Pero ahora hemos descubierto por nosotros mismos lo que eso significa.

Hicimos juegos de pistas, visitamos el Palacio Real y el estadio del Real Madrid, vimos alguna de las obras maestras del Museo del Prado, himos fotos del atardecer mágico en el antiguo templo egipcio y en todos los edificios y plazas In the Royal Palacehistóricos y modernos. Comimos platos españoles típicos, como tortilla, chocolate con churros, paella y todo tipo de marisco. Compramos postales y recuerdos en muchas tiendas, remamos en el lago del parque del Retiro, y conocimos e hicimos amistad con gente de toda Europa.

El último día mi anfitrión me llevó al Teleférico y dimos un paseo por la Casa de Campo, un parque enorme con un bosque, y luego vimos el precioso río de Madrid. Emplearon incluso las últimas horas para enseñarnos algo de la ciudad de la que están tan orgullosos – lo que entiendo perfectamente. Y enseguida tuvimos que ir al aeropuerto.

Estoy segura de que nunca olvidaré mi estancia en Madrid. Siempre recordaré lo bien que me lo pasé, y lo agradables, cariñosos y adoarables que eran todos: mi anfitrión y su familia, la chica que conocí en el Prado, los profesores y todos los alumnos de España y de los otros países. Especialmente a mi profesor, pero tambien a todas las personas que han hecho posible este fantástico viaje: gracias de todo corazón. Estamos deseando veros a todos en Gales o en Hungría.

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